VINOS DEL DESIERTO

Actualizado: 8 dic 2021


VIÑEDOS EN ALTURA


Al norte de nuestro país, a más de 2.500 metros sobre el nivel de mar, en medio del desierto más árido del mundo, se produce un vino único y excepcional, que es capaz de cautivar a cualquier conocedor o consumidor de vino en el mundo.


Con la mínima intervención del hombre, se expresan de forma natural, todas las características de estas tierras, donde la mineralidad, salinidad y un estilo rústico, permite deleitarnos con “El Desierto en una Copa de Vino”.



Hablamos de la Cooperativa de Viñateros de Altura Lickan-Antay, que produce vinos que conservan la tradición de una agricultura milenaria, mística y heroica.


Los agricultores pertenecientes a la etnia Lickan-Antay o también conocidos como Atacameños, son un pueblo originario que habita la zona desde hace 12 mil años, los cuales se han desplazado entre el Salar de Atacama y la Cordillera de Los Andes, dedicándose a la caza y la recolección, y que desde el año 500 a.C. conformarían la Cultura San Pedro, que se asentó en el oasis de Toconao, incorporando a su sistema de vida el cultivo en pequeños huertos, regados por las escasas aguas que bajan desde las alturas de Los Andes hacia el desierto.




“Cultivamos la tierra en total armonía con el entorno, convirtiéndonos en uno con nuestra madre tierra”




Los vinos Ayllu son resultado de un trabajo diario lleno de esfuerzo, que los viñateros y agricultores realizan en los viñedos, pues dada la escasez de agua en el desierto, la alta radiación solar y una humedad relativa del aire de no más de 5%, hacen que las parras deban ser regadas diariamente corriendo el riesgo de deshidratarse y morir, si no reciben este vital elemento en condiciones de extrema aridez.


Es por esta razón que viajamos hasta Toconao, pueblo del desierto donde se elaboran estos vinos, para conversar con Wilfredo Cruz. Viticultor y productor del Vino Ayllu, el cual fue premiado con medalla de oro en el concurso Catad’Or Wine Awards 2020.







Con tan sólo cuatro hectáreas plantadas, dedicación constante y una pasión infinita, Wilfredo nos cuenta acerca de las 5 características más importantes, que hacen de su vino, una experiencia única.



Vino producido a gran altura

La cooperativa Toconao, trabaja de forma comunal, con viñedos que van entre los 2500 y 3500 msnm, aquí se encuentran plantadas estas parras, en un suelo totalmente arenoso, el cual es fertilizado con guano de los mismos animales que allí habitan, alimentadas a riego por goteo varias veces al día por algunos minutos.



Desierto más árido del mundo

El desierto de Atacama es probablemente el desierto más antiguo de la tierra. Ha experimentado una hiperaridez extrema durante al menos 3 millones de años, lo que la convierte en la región continuamente árida, más antigua de la tierra.





Etnia Indígena

Estos vinos provienen de la etnia indígena Lickan-Antay, que en lengua kunza significa, pueblos del este. Una cultura milenaria que desde sus orígenes se ha dedicado a la agricultura y a la elaboración de vino.



Agricultura heroica

Cultivar en estas tierras es prácticamente imposible debido a las condiciones del clima, escasez de agua y la composición del suelo. A esto se le suman los más de 2.500 metros de altura donde se cultiva. Por esta razón, los convierte en vinos de características inigualables, realizado con un trabajo inimaginable, que hace de estos viticultores una tarea realmente heroica. Vinos que por su historia y complejidad, poseen grandes aptitudes y características para ser exportados, en representación de nuestro país.






Vinos cósmicos

Atacama posee uno de los cielos más limpios del mundo, con casi 350 días de sol al año, lo cual genera una gran concentración de azúcar en la uva, pieles más gruesas y aromas más intensos. Cualidades que se pueden percibir al degustar el vino.


Actualmente, se busca llegar a un manejo del viñedo de forma 100% biodinámica. Los principios de la agricultura biodinámica se basan en el reconocimiento de la tierra, las plantas, los animales y el hombre como un gran organismo agrícola. Pero además, este método incluye otros factores en sus teorías, como por ejemplo, la influencia cósmica.

Wilfredo nos cuenta que uno de sus vinos fue la “revelación del año”. Hablamos de Haalar, que en lengua kunza significa estrella.



Observatorio ALMA, San Pedro de Atacama




Según varios medios de comunicación, es evidente que la integración de la cooperativa trae diversos beneficios que posicionarán a vinos Ayllu en mercados internacionales, contribuyendo a su desarrollo y el de todos sus agricultores.


“Es un momento maravilloso y creemos que es la ventana que necesita tanto el vino chileno, como el vino de altura. Nuestro vino tiene que salir a lo más grande del mundo enológico”, expresó el gerente de la Cooperativa Viñateros de Altura Lickan-Antay, Wilfredo Cruz Muraña, luego de ser integrado a Vinos de Chile.


No cabe duda que el arduo trabajo de todos los viñateros pertenecientes a la cooperativa Toconao, y sobre todo gracias a Wilfredo Cruz, quien lidera este proyecto, son un ejemplo de perseverancia y pasión por seguir elaborando estos productos ancestrales, que mantienen viva y vigente la cultura Lickan-Antay en nuestro país. Motivo de orgullo y respeto absoluto a esta gran cooperativa.



Wilfredo Cruz González, Presidente de la Cooperativa Toconao.

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